Benjamin Franklin
Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo
martes, 14 de mayo de 2013
Biogeografía
Es la ciencia que estudia la distribución de los seres vivos (plantas y animales) en el planeta.
El estudio de la distribución proporciona datos acerca de la evolución de los seres vivos. Continentes que estuvieron unidos en otra época, como América del Sur y África, en donde el registro fósil atestigu que compartieron la misma fauna, poseen en la actualidad especies de animales diferentes aunque afines. La separacion de los continenetes provocó el aislamiento de las especies y favoreció un proceso evolutivo por separado a partir de antecesores comunes
jueves, 9 de mayo de 2013
Archaeoraptor liaoningensis (dinosaurio con plumas) – el hombre de Piltdown (eslabón perdido) y LOS FRAUDES EN CIENCIA
Los dos casos
anteriormente nombrados representan escándalos que han traspasado los círculos
científicos, convirtiéndose en debate público por ser dos grandes fraudes
científicos.
El fraude en la ciencia
no es algo nuevo. Siempre ha habido científicos que han engañado, lo que
ocurre, es que detectar el mismo y conseguir que aflore es bastante complicado
debido a la imagen angelical y beatífica que la ciencia posee.
Si bien las
palabra mentiras, deshonestidad, fraude parecen intrínsecamente incompatibles
con la actividad científica, no debemos olvidar que la ciencia la hacen
personas de carne y hueso, y los científicos como seres sociales que son, no
son distintos a los deportistas, políticos, periodistas etc. En la ciencia,
como en cualquier actividad puede darse el fraude y la corrupción
El hombre de Piltdown
El 18 de diciembre de 1912 hubo una
reunión en Burlington House, Piccadilly,
Londres, sede de la Geological Society
de Inglaterra. Dos hombres se dirigieron a la audiencia expectante: Charles
Dawson, secretario de la Sussex Archaeological Society, y Arthur Smith Woodward,
geólogo del British Museum. Anunciaron haber encontrado el cráneo humano más
antiguo jamás desenterrado en la isla. Ello halagaba la vanidad británica,
fuertemente sacudida por el éxito de franceses y alemanes en desenterrar
fósiles antiquísimos. El eslabón perdido era inglés, y consecuentemente
Inglaterra era la cuna de la humanidad.
El espécimen, llamado el hombre de
Piltdown, ocupó un lugar de honor por cuarenta años .
El cráneo de Piltdown, fue considerado
el famoso "eslabón perdido” entre el mono y el hombre, previsto por la
teoría de la evolución: el cráneo de este fósil se caracterizaba como perfectamente
humano, mientras que la mandíbula parecíala de un chimpancé.
En 1953, el British Museum tuvo que
reconocer oficialmente que el "hombre de Piltdown" era una
falsificación: se había combinado un cráneo de hombre moderno con una mandíbula
de orangután y el conjunto había sido cuidadosamente amañado para dar la impresión
de "antiguo".
La falsa calavera de homínido fue
fabricada con el cráneo de un hombre moderno que fue engrosado por una
enfermedad sufrida durante su vida, dándole un aspecto primitivo, y media
mandíbula inferior de un orangután, de la cual fueron removidas partes que
podían descubrir su procedencia, y cuyos dientes habían sido limados para
parecer dientes humanos, y un canino alterado suelto.
Al mismo tiempo se plantaron en el
lugar artefactos antiguos y huesos de mamíferos extintos. En total, se
colocaron 37 piezas de hueso y piedra, cada uno cuidadosamente elegido para un
determinado propósito, cada uno alterado y teñido hasta alcanzar la coloración
de la grava donde se los encontró. Lo que es más, otros diez fragmentos de
huesos humanos y animales fueron preparados y plantados en dos lugares diferentes
de la zona de Piltdown.
En 1953, el antropólogo Joseph S.
Weiner y el anatomista Wilfrid E. Le Gros Clark, ambos de la Universidad de
Oxford, y Kenneth P. Oakley del British Museum of National History, probaron la
falsedad
Se sugería que el autor del fraude
había podido ser el propio Dawson, (conocido ya como simulador), que conocía
perfectamente el terreno, tuvo la oportunidad de plantar los falsos fósiles y
estaba desesperado por fama y reconocimiento por la comunidad científica, y
quería ser miembro de la Royal Society. Fue nominado varias veces desde 1913,
pero siempre sin éxito, hasta que falleció en 1916. Pero él no tenía acceso a las
47 piezas plantadas en los tres sitios de Piltdown, ni tenía suficiente
conocimiento de las varias disciplinas científicas necesarias para producir un
fraude tan exitoso. Necesitaba al menos un cómplice. Un científico con la
preparación necesaria y el acceso al material necesario para la farsa: cráneos
humanos, restos de mamíferos extintos, una mandíbula de mono, y antiguas
herramientas de piedra. El historiador Ian Langham de la Universidad de Sydney
concluyó en 1984 que fue Arthur Keith. Este no había sido sospechado antes, por
haber cubierto cuidadosamente sus huellas. Por ejemplo, simuló estar enfermo en
la época de los descubrimientos. Sin embargo, el análisis de su diario,
publicaciones y cartas dan indicios de que mentía, y que intentó cubrirse en su
diario. Sabiendo que el cráneo era patológicamente engrosado, fue fácilmente
rastreado hasta el Royal College, donde Keith trabajaba, y que tiene la mayor
colección de esqueletos patológicos del Reino Unido.
Parece que Keith tenía dos motivos
para el fraude. Uno era el establecimiento de un concepto particular de la
evolución humana, el otro era simplemente el deseo de avanzar en la carrera y
la ambición. Keith creía que los ancestros humanos tenían cráneos esencialmente
iguales a los actuales, y que el espesor mayor no era importante. Habría
plantado los falsos fósiles para probar su teoría, al ver que las excavaciones
en serio no daban muestras de antiguos cráneos de la forma “correcta” según él.
El otro motivo surge de que de toda la gente involucrada en el affaire,
Keith fue el que más se benefició en su carrera. Desde el comienzo, Keith
aplaudió el “descubrimiento” con gran entusiasmo, llamando al fósil “uno de los
descubrimientos más notables del siglo XX”, uno, quizás no accidentalmente, que
verificaba toda su teoría acerca de los orígenes de la humanidad.
Archaeoraptor liaoningensis
Los dinosaurios
con plumas se consideran formas
de transición
entre dinosaurios clásicos y aves.
Era ya conocido que las aves antiguas como el Archaeopteryx tenían muchas características de reptil, como dientes, y garras en sus dedos,
y muchos años antes se había teorizado que los pájaros descendían de
dinosaurios terópodos.
Archaeopteryx, el primer dinosaurio con plumas o protoave
encontrado fue descubierto en 1861. El espécimen original fue encontrado en las
calizas
de Solnhofen en Alemania meridional, una
destacable y poco común formación geológica conocida por sus
extraordinariamente bien conservados fósiles. Archaeopteryx es una forma
transicional
con características claramente atribuibles a reptiles y a aves por igual
Este
aparente descubrimiento resultó ser otro fraude que no deja en buen lugar a los
paleontólogos. Se llamaba Archaeoraptor liaoningensis, un dinosaurio con alas
que se ganó la portada del National Geographic por ser el supuesto eslabón
perdido entre los dinosaurios y la aves. Fue encontrado en China en los años 90
y tenía un aspecto magnífico: preciosas alas emplumadas y cola de dinosaurio;
toda una fantasía animal.
El nuevo fósil duró poco en el cielo paleontológico. A finales de enero de 2000, la National Geographic Society admitió que el bicho con alas emplumadas y cola de dinosaurio era un engaño, una pieza fraudulenta.
Un escáner demostró que el dinosaurio original era un pequeño carnívoro, el Microraptor zhaoianus, al que se habían trasplantado partes de un ave, denominada Yanornis martini.
El nuevo fósil duró poco en el cielo paleontológico. A finales de enero de 2000, la National Geographic Society admitió que el bicho con alas emplumadas y cola de dinosaurio era un engaño, una pieza fraudulenta.
Un escáner demostró que el dinosaurio original era un pequeño carnívoro, el Microraptor zhaoianus, al que se habían trasplantado partes de un ave, denominada Yanornis martini.
Datación crono isotópica (datación por Carbono 14)
Williard Frank Libby (1908-1980), químico norteamericano y Premio Nobel de Química en 1960, inventó el método de datación de objetos arqueológicos orgánicos del Carbono-14. La aparición de este método poco después de la II Guerra Mundial supuso una auténtica revolución en el mundo de la arqueología,
puesto que, gracias al mismo, fue posible obtener fechas absolutas a
partir de materias orgánicas y de este modo se pudo establecer un cuadro
cronológico fiel de la prehistoria. El objetivo del presente artículo
es explicar de modo sencillo en qué consiste el método de datación por
Carbono 14 y sus posibles aplicaciones.
Si
partimos del origen atómico de todo cuanto existe, materialmente
hablando, debemos saber que cada átomo de la tabla periódica tiene sus
hermanos (llamados isótopos) que se comportan químicamente igual pero
difieren ínfimamente en su masa.
Por
ejemplo, si hablamos del átomo de carbono, se sabe que tiene varias
formas o hermanos (isótopos); el más común es el Carbono 12, que es un
átomo estable.
Su núcleo
tiene 6 neutrones y 6 protones. Tiene hermanos inestables
(radiactivos), entre los que destaca el Carbono 14, que tiene 6 protones
y 8 neutrones -este exceso de neutrones le hace ser inestable, y hará
lo posible para volver a un estado estable.
De todos
los tipos de átomos que existen en la tierra: carbono, nitrógeno,
potasio… un pequeño porcentaje casi despreciable es radiactivo; por
ejemplo, es conocido ampliamente por todos que comer plátanos es bueno
porque tienen mucho potasio, pues bien, un pequeño porcentaje de ese
potasio es radiactivo, y así podríamos poner multitud de casos.
La
atmósfera de la Tierra está formada fundamentalmente por nitrógeno (78%)
y oxígeno (21%). A las capas altas de la atmósfera llegan partículas
altamente energéticas procedentes del Sol (viento solar) y del resto del
universo (rayos cósmicos). Cuando estas partículas altamente
energéticas chocan con el aire se produce, entre otros muchos efectos,
que parte del Nitrógeno 14 -que es el nitrógeno «normal» y que más
abunda en la tierra- se convierta en Carbono 14.
De la
alta atmósfera pueden llegar neutrones altamente acelerados, procedentes
mayoritariamente de los rayos cósmicos. A veces, cuando el neutrón
choca con el núcleo del Nitrógeno 14, desplaza un protón y se queda en
el núcleo. Es decir, el Nitrógeno 14 que tenía 7 protones y 7 neutrones,
se queda con 8 neutrones y 6 protones. Las propiedades químicas de un
elemento las define el número de electrones, que siempre coincide con el
de protones, para que el átomo sea neutro. Por tanto, ese «nitrógeno»
con 2 neutrones de más, se comporta como Carbono. Como el número de
neutrones (8), más el de protones (6) suman 14, se le llama Carbono 14.
El
Carbono 14 químicamente se comporta igual que el Carbono 12 ( 6
neutrones + 6 protones), por tanto es capaz de formar parte de
compuestos como el dióxido de carbono que respiran todos los seres
vivos. Pero es inestable, o dicho de otro modo: es radiactivo, ya que
tiene neutrones en exceso.
Un
elemento radiactivo se desintegra sin intervención de nadie a una
velocidad constante. Esa velocidad se suele medir como período medio de
desintegración, que es el tiempo en el que la mitad de los átomos
existentes se han transformado. Un ejemplo: si tenemos cien átomos de
Carbono 14, la vida media es lo que tardan en desintegrarse 50 átomos.
El Carbono 14 al desintegrarse produce N14. Su vida media es de 5.730
años.
Los seres
vivos respiramos mientras estamos vivos, pero dejamos de hacerlo al
morir. Mientras respiramos, estamos incorporando CO2 a nuestras células,
así pues, recibimos una mezcla de Carbono 14 y Carbono 12 -puesto que
son isótopos o «hermanos» de un mismo elemento, pero en distintas
proporciones, como hemos dicho antes el Carbono 14 o hermano radiactivo
está en un porcentaje muy pequeño-.
Al morir,
el C14 continúa desintegrándose, sin embargo el C12, al ser estable,
permanece igual; por tanto, el cuerpo deja de absorber carbono,
quedándose con el que tenía, pero cada día, por desintegración
radiactiva, va teniendo menos Carbono 14. Midiendo la cantidad de
Carbono 14 que tiene un tejido, y comparándola con la de Carbono 12, se
puede conocer su edad -el tiempo que ha pasado desde que dejó de
absorber carbono-.
Sabiendo,
pues, la diferencia entre la proporción de Carbono 14 que debería
contener un fósil si aún estuviese vivo -semejante a la de la atmósfera
en el momento en el que murió- y la que realmente contiene, se puede
conocer la fecha de su muerte.
El método
no deja de tener limitaciones, ya que las muestras cuya edad se va a
medir pueden contaminarse; por ejemplo, árboles vivos, al borde de una
carretera de mucho tráfico, han sido datados por el Carbono 14 como si
tuvieran una edad de millones de años. ¿Por qué? Porque el humo de los
escapes de los coches les han introducido carbono fósil de muchos
millones de años (los del petróleo), que ha contaminado la muestra.
Hoy en
día nos encontramos ante un debate abierto sobre los límites de este
método, gente a favor y gente diametralmente opuesta
martes, 7 de mayo de 2013
jueves, 2 de mayo de 2013
miércoles, 1 de mayo de 2013
Paleontología
Es la ciencia que
estudia e interpreta el pasado de la vida sobre la tierra a través de los fósiles
(todo organismo prehistórico, así como las impresiones o moldes dejados
por estos restos sobre las rocas que los incluyeron o dentro de ellas. El lapso
de tiempo que debe haber transcurrido para considerar como fósil a todo resto o
vestigio es de más de 10.000 años. Los restos más jóvenes son considerados
subfósiles, o bien testimonios históricos, a partir de 6.000 años)
Dos principios utilizados por esta ciencia son:
Principio de correlación estratigráfica: Enunciado
por William Smith. En
una serie estratigráfica normal (no invertida) los estratos
de la parte inferior son siempre más antiguos que los de la superior.
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